sábado, 18 de noviembre de 2017

Solange Verina: “El año pasado fue para reconfirmar que amo actuar”




La actriz Solange Verina estuvo hablando con Entre Vidas acerca de su exitosa carrera como actriz que comenzó en Chiquititas y luego continuó en Cebollitas, dos recordados programas infantiles de la década del noventa. Después de un tiempo de ausencia, el año pasado volvió a la actuación con la obra La vida resuelta y la serie web Selfie. Este año estuvo en Ecuador haciendo una revista junto a Pablo Granados y Valeria Britos, actualmente ensaya una obra y en el verano empieza a ensayar otra obra. Además, de estar con dos series web.




¿Cómo se dio tu llegada al programa Chiquititas?
Venía hace tiempo haciendo castings para otros programas y ya me tenían vista, por lo cual me llamaron para decirme q estaba preseleccionada.

¿Qué repercusiones tuviste luego de aparecer en el programa?
Nadie lo podía creer, mis amigos del colegio no entendían nada, era una sensación rarísima, porque además yo venia grabando desde unos meses antes y el boom se dio de repente, no sabíamos que iba a ser tanto.

¿Qué fue lo más loco que te tocó vivir?
Lo más loco es todo lo q se fue generando, las masas de gente que se acumulaban para vernos, saludarnos, cuando uno en realidad no sabía bien que estaba pasando ,primero porque éramos chicas, segundo, porque arrancamos el proyecto sin saber qué podía suceder.

¿Cuál fue tu vínculo con Romina Yan?
Muy lindo, tengo hermosos recuerdos de ella, muy buena, con paz siempre, humilde...una hermosa persona que me pone bastante triste recordar.

¿Por qué pensás que después de tantos años todavía la gente se acuerde de Chiquititas y en tu caso, del personaje de Vero?
Porque Chiquititas fue un suceso, es atemporal....lo siguen viendo niños de 12 años y chiquitos de 4 que aún escuchan sus canciones porque sus mamás o tías se las ponen y les encanta. Me pasa a mí con mi sobri...es algo increíble y emocionante. Vero era muy buena y dulce y creo que eso hacía que la quisieran mucho.

¿Qué anécdotas recordás del programa?
Muchas cosas de los recreos jugando con las chicas, sobre todo con Jime, Georgi y Agus que éramos un cuarteto divino....armábamos canciones, historias, cosas de chicas...muy unidas muy lindo.

¿Cómo fue pasar a otro programa exitoso como Cebollitas?
Fue raro, yo no me quería ir de Chiquititas, es como cuando te cambian de colegio y vos no querés, pero bueno caí en un cambio de elenco y esa fue la propuesta que igual estuvo genial porque Cebollitas fue otro hermoso programa y además grabábamos al lado de Chiquititas.

El año pasado volviste al teatro con la obra La vida resuelta y este año estuviste con la serie web Selfie, ¿cómo fueron esas experiencias?
El año pasado a full con La vida resuelta, obra que amé e hice todo el 2016 y después hice otra más, Regalos de navidad con un personaje muy lindo también. Dos lindos desafíos donde me di cuenta que me encanta el teatro y esta bueno disfrutar de eso y no solo de la tele (aunque la extraño) y la serie fue algo nuevo, muy divertido en dónde además hicimos un muy lindo grupo. El año pasado fue para reconfirmar que amo actuar.

Hace poco estuviste en Ecuador formando parte de una revista en la que también estaban Pablo Granados y Valeria Britos. ¿Qué podés contar de la obra y del recibimiento que tuviste en Ecuador?
Ecuador fue mágico, me pasaron cosas hermosas en menos de 2 meses, me trataron tan bien que estoy planeando la vuelta. Cebollitas allá fue y es algo impresionante que se repitió además varias veces, entonces te conocen todos. La obra era una revista. Muy linda con muy lindo elenco mitad ecuatoriano y mitad argentino. Todo armado por Juan Yacuzzi, y yo participaba del skech humorístico junto con otros actores como Pablo Granados y Valeria Britos, con los que hice una hermosa relación.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente artístico?
Quiero seguir generando cosas, que no se corte esto de la actuación, sea en teatro, tele o web, y que sigan apareciendo proyectos!

¿Qué proyectos tenés actualmente?
Hace unos días grabe un video clip con un chico que se la lanza como cantante, estoy ensayando una obra divina que es una adaptación de Moliere, y muy posiblemente en el verano empiece a ensayar otra! Y tenemos en vista la filmación de una serie web nueva, así como la parte 2 de Selfie. Además, de mis clases de teatro a niños que sigo dando y tratando de regresar con mi marca de ropa para bebes, Pqñas criaturas.



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domingo, 5 de noviembre de 2017

Luciana Prodan: “La fuerza de la sangre y de la vida son tan fundamentales como indescriptibles, pero nos constituyen”





La escritora Luciana Prodan publicó el libro de cuentos En sangre viva a través del sello Moglia Ediciones y habló con Entre Vidas acerca de su proceso de escritura y de los próximos proyectos entre los que se encuentran la escritura de la obra de teatro Amarrados y su primera novela llamada La fábrica de las almas rotas.

¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Mi ritual es la noche. No puedo escribir de día, nunca pude. Me gusta el silencio, la tranquilidad, la calma y la soledad que sólo saben regalarme las madrugadas. Quizás no sea lo más saludable, pero es así. La noche, para mí, es el mejor momento del día.
Pasando a los detalles…Antes de escribir, en general, siempre me preparó un café, me siento (o me acuesto, también escribo mucho en mi cama) y leo. Leer antes de escribir me sirve para “entrar en calor”.

¿Con qué frecuencia escribís?
Todos los días. No puedo vivir sin escribir. Es una necesidad, más que una decisión. A veces son ideas, fragmentos sueltos, reflexiones… Algún cuento, una obra de teatro, trabajos, crónicas, columnas…Y otras veces, cuando me decido y tomo coraje, me siento, decidida, e intento continuar mi novela. Eso me cuesta un poco más.

¿Quién te inculcó tu amor por la literatura?
Siempre me gustó leer…Pero si tengo que decirte una persona, creo que uno de los responsables fue mi papá. Era él, quien todos los viernes, llegaba a mi casa con una bolsa llena de libros de cuentos y me los leía.
A los 14 años, aproximadamente, comencé a sentir la necesidad de escribir…Y fue en ese momento en el que empecé a buscar otras cosas. A descubrir otros textos, otros autores…

¿Por qué decidiste que tu libro se llamara En sangre viva?
Porque me parecía interesante ese juego de palabras…La fuerza de la sangre y de la vida son tan fundamentales como indescriptibles, pero nos constituyen. A veces, desangrarnos para sobrevivir, aunque suene contradictorio, es la mejor opción. O la única.

¿Cómo fue el proceso de selección de los cuentos que aparecen en el libro?
Tenía diez cuentos escritos, pero decidí dejar tres historias afuera. Al tiempo, y cuando creí que tenía el libro terminado (porque eran cuentos extensos, y después de una devolución) sentí la necesidad de volver a escribirlos. Seleccioné siete cuentos y los reescribí, completos.

¿De qué temas te nutriste para escribir las historias?
El proceso creativo de los cuentos fue muy interesante. Porque eran historias que me pedían a gritos ser contadas. Aparecían solas, una atrás de la otra, pero unidas por un único hilo conductor: el dolor y la resiliencia de cada uno de los protagonistas. Y me interesaba hablar de eso…De qué nos pasa con el dolor, y cómo y de qué manera estos personajes transitan ese camino, cuando se ven obligados a hacerle frente en diferentes circunstancias de la vida. El dolor tiene una característica fundamental: nos lastima y nos interpela; y por eso mismo nunca sabemos cómo podemos llegar a reaccionar.

¿Cuál es tu cuento preferido del libro y cuál el que destacan los lectores?
Uno de mis cuentos preferidos es Dolores Muertos…Y creo que el de muchos lectores, también.

¿Qué libros o autores recomendarías?
Amo y admiro profundamente a Clarice Lispector. Sinceramente, no puedo ser muy objetiva con ella, pero al margen de sus novelas (La pasión según GH y Agua viva, son algunas de mis preferidas), para comenzar a conocerla, recomendaría empezar por sus cuentos. Su narrativa, su cadencia, su alma, y ese monólogo interior eterno, me conmovieron desde la primera vez que la leí.
Algo parecido me pasa con Abelardo Castillo; los cuentos de Abelardo son quirúrgicos, perfectos, fascinantes. Katherine Mansfield, es otra; yo creo que es una de las mejores cuentistas, por no decir la mejor. Y si tengo que decirte más títulos…Bestiario, de Cortázar; El libro de Arena, de Borges, y los cuentos de Bioy, en lo personal, me parecen textos esenciales. Me gustan los cuentos de Salinger, de Iparraguirre, de Heker. Los cuentos reunidos de Silvina Ocampo, también son muy interesantes. La inocencia, la crueldad, la fantasía y la genialidad de Silvina pueden verse reflejados en cada uno de sus textos. Y Pizarnik…La prosa y la poesía de Alejandra son tan mágicas como su sensibilidad y su alma. De Pizarnik, todo.

¿Cómo surgió la posibilidad de publicar el libro con el sello Moglia Ediciones?
Los tenía como contacto en facebook, y algunos colegas me habían hablado muy bien de ellos. Sinceramente, y teniendo en cuenta la mala predisposición y los prejuicios que “las grandes editoriales” tienen con el género, publicarlo con ellos me pareció lo mejor. Les envié el material, les gustó mucho, y me dijeron que les interesaba publicarlo. Después de algunas reuniones, decidí hacerlo con ellos. Y no me equivoqué. La calidad humana (al margen de todas las cuestiones y la lucha que significa publicar en una editorial “chica” o independiente”), no se encuentra tan fácilmente, pero es una de las cosas que más valoro.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Hace unas semanas, termine de escribir y adaptar Amarrados. Amarrados es mi primera obra de teatro como autora, y se estrenó el año pasado, en el teatro La Casona (y que parece que se reestrena a mediados de octubre). Pero hace unas semanas, como te contaba, terminé de escribirla completa ( la obra que se estrenó es una versión “breve” o “flash drama”). También estoy terminando de escribir La fábrica de las almas rotas, mi primera novela. Me gustaría, en algún momento, escribir un libro de cuentos infantiles/juveniles, pero de eso, por ahora, tengo sólo algunos fragmentos sueltos. Veremos qué sucede…

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sábado, 21 de octubre de 2017

Mercedes Romero: “Siempre tuve un magnetismo por la poesía”





La escritora Mercedes Romero publicó el libro de poesía Los mil y vos a través de la editorial El ojo del mármol, está terminando de editar una novela que va a salir en marzo por Notanpuan y además, trabaja en un nuevo libro de poemas. Habló con Entre Vidas acerca de su  flamante libro y de sus próximos proyectos.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Por lo general el puntapié inicial de cualquier texto es inspiración. No podría decir exactamente cómo funciona, es algo que te baja y depende de vos capitalizarlo o no. Pero es cierto que en segunda instancia hay una parte metódica que tiene que ver con la frecuencia y dedicación. Empezar un texto-de lo que sea- es como preparar un salmón. Se ve y sabe muy bien, pero si lo dejás cinco días en la heladera se echa a perder.

¿Con qué frecuencia escribís?
Todos los días. Ahora precisamente estoy editando mi próxima novela que sale por la editorial Notanpuan. Pero también tengo días donde de repente me encuentro escribiendo algo random, haciéndolo sin saber muy bien porqué o para qué.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Siempre tuve un magnetismo por la poesía. Me fascinaba traducir versos de canciones en inglés y creo que tiene que ver con que me deslumbra el lenguaje, en todos sus formatos. Mi papá siempre tiene en su maletín dos poemas que le regalé cuando tenía ocho años. Es muy tierno ver que indudablemente estaba afrontando una etapa llena de cuestionamientos e introspección, en uno de los poemas escribo "te recuerdo a vos, amado y querido". Vos fijate, un edipo tan exigente que frente a la duda dije " amado o querido? ya fue, pongo los dos".
Lo último que ibas a encontrar en mi casa era un libro de poesía, pero si algo los caracterizó a mis viejos fue ser dos grandes narradores. Crecí escuchando cuentos de seres imaginarios que mi papá creaba, así como de princesas con nombres del conurbano que mi vieja me inventaba cada noche.

¿Por qué decidiste que tu libro de poesía se llamara Los mil y vos?
Honestamente no fue algo muy deliberado. Sentí que era el nombre más acertado y fiel al libro, estaba a la vista. El libro consta de tres arcos narrativos: Ellos, Vos y Nosotros. El primero está compuesto por poemas sobre distintos vínculos que tuve que tal vez no fueron tan duraderos pero me marcaron. Me interesaba retratar cómo una mujer ama desde distintos roles: como hija, como amiga, como novia e incluso amante. Vos, en cambio, está formado por poemas de una de relación específica que trascendió muchísimo más. De alguna forma, en Ellos se puede descubrir todo lo que hubo antes y después de Vos. Lo que me llevó a conocer a alguien así y lo que hice para poder cerrar ese capítulo. Nosotros, a diferencia de los dos arcos narrativos previos, cuenta una historia puntual, ya en un plano figurativo. Es como si vinieras observando pedacitos de la realidad por la mirilla de una puerta, hasta que esa puerta se abre y ves la imagen completa. Los tres arcos narrativos ordenan no sólo las posturas que tomamos en torno al amor sino los estadíos que podemos atravesar: el deseo, la plenitud, la carencia, la negación, el dolor, el olvido, la nostalgia.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en el libro?
Se dio de forma bastante orgánica. Cada poema fue una manifestación de un vínculo puntual de mi vida, y como para vivir se necesita de tiempo te podés imaginar que viene gestándose hace mucho. Cuando escribí esos poemas nunca lo hice con la intención de que se transformen en un libro. Un día me di cuenta de que todo respondía a un eje y pensé: Pará, acá hay algo.

¿Cuál es tu poema preferido del libro?
NN es un poema que siempre me despertó algo muy fuerte y me pasa que ahora, cada persona que lee el libro, me dice que es el poema que más le gustó. Creo que eso pasa porque más que un poema, es una proclamación de todos los principios que para mí debe tener una persona a la hora de vincularse. Lejos de ser una lista extensa de lugares comunes del amor, es un pedido solemne de intrascendencias cotidianas "quiero que me quieras cuando me cambia el pelo de color pero no por la tintura". Nombro esos gestos chiquitos que en el día a día quizás no representan nada, pero que traducidos en el tiempo: resultan todo. Acaban siendo el combustible de las relaciones que avanzan. Y lo hacen sin ser perfectas, con sus fricciones y momentos chotos, pero con cimientos sólidos.

¿De qué temas se nutre tu escritura? 
No tengo un decálogo de premisas para escribir más o mejor. No es que leo diez libros por semana o solo veo cine independiente. Yo particularmente siento que soy una esponja que ahí a donde va, absorbe. Con lo cual los temas que elijo abordar y cómo lo hago, abarcan un espectro muy amplio. Me nutro de lo que vivo, soy muy permeable a las personas, a su psiquis, sus conductas y cómo eso decanta en vivencias. Creo que eso hace que se pueda generar un diálogo con el lector, porque la persona que te lee empatiza sea por sentirse representado o por poder rescatar algo de lo narrado y transferirlo a una experiencia personal.

¿Manejás la idea de escribir próximamente una novela o un libro de cuentos? 
Sí, de hecho la novela que va a salir por Notanpuan existe desde antes de este libro. La arranqué en el 2014, pero apareció esta oportunidad y sentí que tenía mucha más lógica publicar como primer libro Los mil y vos que la novela. No todo el mundo compra una novela de un autor desconocido de 350 páginas y eso supone una gran barrera. Por eso decidí salir este año con Los mil y vos y posponer el lanzamiento del libro para principios del año próximo, porque sino se iban a terminar canibalizando entre sí.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías? 
Yo creo que muchas veces las personas guardan cierta resistencia a la poesía porque creen que se trata de un género pretencioso, donde todo está ornamentado. Y es real que hay muchos autores así, que apelan a un lenguaje arcaico, que dicen "allí" en vez de "ahí". Qué se yo. Son estilos. Yo disfruto leer y escribir como hablo hoy, siglo XXI. Y hay muchos autores que están yendo en el mismo sentido: Pedro Mairal tiene una obra poética que te deja sin palabras. Consumidor final, uno de sus libros de poesía, te muestra el costado sensible de la vida cotidiana. Escribe sobre un durazno que compró en el Disco o un corte de pelo. Cada poema te hace sentir que las cosas se vuelven nuevas cada vez que él las toca con sus palabras. Y así hay muchos, poetas que supieron ser una antena sensible y fiel a su época, que pudieron captar lo que nadie veía: Girondo, Cortázar, Pessoa. Y no sólo clásicos, hay autores actuales que tienen una obra increíble y se les da muy poca difusión: Natalia Romero, Lucas Soares, Natalia Leiderman, Leandro Gabilondo, Federico de la Riva por nombrar sólo algunos.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
No podría definir mis objetivos porque tampoco vivo a la escritura como literatura. Escribir es lo único que me llena y sé que en definitiva, me vaya bien o me vaya mal, voy a continuar haciéndolo de todos modos.

¿Cómo te llegó la posibilidad de publicar el libro con la editorial El ojo del mármol? 
Fue bastante casual todo. Yo tenía varios libros del Ojo que había leído y me habían gustado mucho, un día subí a instagram un poema de Animales dorándose al sol, libro de Natalia Leiderman y Valeria, la dueña de la editorial lo vió y se contactó conmigo. Intercambiando algunos mensajes descubrí que me tenía en facebook y estaba familiarizada con lo que hacía. Le ofrecí mandarle Los mil y vos para que me diera una devolución, sin expectativas de nada, y acá estamos.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Un próximo libro de poesía, la novela que sale en marzo por el sello editorial Notanpuan y recién acabo de terminar un cuento que va a formar parte de una antología de Invisible, responsables de la versión del Principito ilustrado.




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domingo, 8 de octubre de 2017

Agustina María Bazterrica: “A mí me interesa interpelarme e interpelar al lector con mi obra”




La escritora Agustina María Bazterrica publicó el libro de cuentos Antes del encuentro feroz a través de Alción Editora y le señaló a Entre Vidas que con su escritura le interesa criticar mandatos retrógrados, normas opresivas, injusticias, fanatismos, acciones que lastimen a otro. Además, contó cómo nació el ciclo Siga al conejo blanco que creó junto a la también talentosa Pamela Terlizzi Prina.

¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Soy una persona nocturna y escribo por la tarde (que es cuando me activo) hasta que se me cierran los ojos. Mientras escribo escucho mantras hindúes, o música que repito una y otra vez. Necesito un sonido constante para concentrarme.
Escribo en la compu y cada tanto imprimo lo que escribo y lo corrijo en papel. Creo que la parte más importante del proceso creativo es la corrección, por eso puedo estar días, meses o años corrigiendo una obra.

¿Con qué frecuencia escribís?
Tengo etapas. Siempre fui muy inconstante, pero ahora estoy tratando de escribir todos los días. Hubo épocas en las que durante meses no escribí una palabra. Lo que sí hago todos los días, desde siempre, es leer. Creo que la lectura es el motor y el núcleo de la literatura porque escribir, sabemos, es una reescritura.

¿Cómo fue el proceso de selección de los cuentos que aparecen en tu libro “Antes del encuentro feroz”?
Este libro de cuentos pasó por muchas etapas. Tuvo distintos títulos y sufrió diversas mutaciones. Con el paso del tiempo fueron quedando los que considero mis cuentos más significativos. Cada uno de ellos interpela a distintas épocas de mi vida. Me dan una clave, un proceso, una obsesión.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre al libro?
La principal característica de este libro de cuentos es su heterogeneidad. Hay cuentos tremendos, extremadamente violentos, otros llenos de ironía, otros podrían considerarse poesías en prosa, incluso, hay un microrrelato de una línea. Elegir un título siempre es difícil, pero en este caso me costó más porque tenía que ser un título que mostrara una línea de unión entre cuentos tan diferentes y, como dije, distintas épocas de mi vida. Hasta que me crucé con el poema “La verdad del bosque” de Pizarnik de donde surge la frase “Antes del encuentro feroz”. Me pareció un título potente, que invita a lector a acercase. A mí me interesa interpelarme e interpelar al lector con mi obra. Ninguno de los cuentos me resulta indiferente y querría que ninguno de los cuentos le resulten indiferentes al lector. Es mi deseo que se produzca algún tipo de encuentro. Creo que por mi tipo de literatura debajo de la risa, de la ironía como bien dice Andrés Neuman en la contratapa “hay una sonrisa que se congela”. Porque la esencia del relato, aquello que prima en estos cuentos, es la ferocidad.

¿De qué temas se nutre tu escritura?
Me interesa criticar mandatos retrógrados, normas opresivas, injusticias, fanatismos, acciones que lastimen a otro. Lo puedo hacer a través del humor como en mi novela “Matar a la niña” donde tengo una mirada crítica de la Iglesia Católica o lo puedo escribir como el golpe furioso y desolador que se percibe en los cuentos “Agua” y “Hueco” donde me refiero a situaciones de violencia de género.

¿Cuál es tu cuento preferido del libro y cuál el que destacan los lectores?
Mi cuento preferido es “Lavavajillas”. Está escrito con un lenguaje completamente artificial, como si fuese un cuento traducido del inglés al español, con un español neutro. Fue un desafío escribirlo porque quería plasmar el artificio de ciertos mandatos como: “cásate y ten hijos, porque eres mujer”, por eso usé ese tipo de registro. Cada vez que lo leo me emociona la soledad de la protagonista, una mujer joven en los años 60 en New York, pero también me sigo riendo porque es un cuento lleno de ironías. Está pasando algo curioso: todos eligen cuentos diferentes. Pueden coincidir en alguno u otro, pero la realidad es que no pareciera existir un cuento preferido. El otro día un amigo me dijo que uno de sus favoritos era “Perfectos dragones” un cuento con una prosa poética bastante hermética. Y, sin embargo, me dijo que le había parecido “precioso”. Otro amigo me dijo que su cuento preferido era “Elena-Marie Sandoz”. Es un cuento agobiante, repetitivo hasta la locura (porque habla de eso, de alguien que se vuelve loco poco a poco). Pero él estaba fascinado. Esos dos cuentos, a priori, no los calificaría como populares. Por eso me alegra tanto que los elijan como favoritos.
Estoy muy alerta, sorprendida y feliz con lo que está generando este libro.

¿Cómo surgió la posibilidad de publicar el libro con Alción Editora?
El proceso de encontrar una editorial siempre es complejo, largo y hasta tedioso. Pero como soy una persona consecuente hasta la obsesión, “cabezona” -diría mi padre-, me lo tomé como un trabajo. Una tarea con propósito. Con un tiempo incierto y casi ilimitado para su realización.
Una de las editoriales que me interesaba y aceptó el manuscrito fue Alción. Juan Carlos Maldonado (el editor), lo leyó y le gustó. Hablamos y me dijo que le interesaba publicarlo, pero con un formato especial y con ilustraciones. Fue una sugerencia muy afortunada. Es por eso que el libro tiene un formato peculiar que le agrega valor como objeto. Puedo decirlo porque es el resultado del talento de otras personas. Es bello. Es cuadrado y tiene las ilustraciones (creadas a partir de la lectura del libro) de la artista mexicana Erica Kuhn. Además de estar muy contenta con haber tenido la posibilidad de publicar con Alcion, el formato, dibujos, el diseño del libro me parece original. Te digo más, hace poco una chica de Rio Cuarto (Córdoba) se hizo un ¡tatoo con la imagen de la tapa del libro! Me mandó la foto. Puede parecer una locura. Pero, la imagen de la tapa es de una gran belleza. Trasmite algo inicialmente tranquilo y a medida que vas captando los detalles se descubre potente…y feroz.

¿Cómo surge la idea de crear el ciclo Siga al conejo blanco junto a Pamela Terlizzi Prina?
Con Pame nos hicimos amigas de manera instantánea. Somos muy diferentes y tenemos una conexión mental poderosa. Nos pasa muy seguido de estar pensando lo mismo al mismo tiempo.
Yo quería hacer algo juntas. Tenía algunas ideas. Pensaba. Pero la que lo verbalizó fue Pame. Estuvimos muchos meses planificando y pensando qué clase de ciclo queríamos. Tomamos en cuenta desde la importancia de un nombre que fuese pregnante, con significado, hasta encontrar un buen lugar para hacerlo. Inclusive que fuera un ciclo “deslocalizado” que se pudiera encontrar online. Así surgió la idea de filmar cada encuentro y colgarlo en la página web. Y creo que esa preparación previa, ese desarrollo conceptual y de propósito, se ve hoy en el ciclo. Se muestra en el cuidado que le damos a los detalles, a las personas que participan y a las que no pueden estar físicamente. Comenzamos con una perspectiva federal para que aquellos que no están en Buenos Aires pudieran participar. El registro fílmico amplió la mirada, liberó al ciclo de estar o no presente. Lo liberó del tiempo y hasta creo que promueve lo global. Los que van hablan de la onda, la buena difusión de los escritores, críticos, de los artistas plásticos, músicos. Es también un lugar de diálogo entre disciplinas. Un espacio de disfrute, de tomar un vinito, de reconocer a otros. El conejo, nos llena de satisfacciones.

¿Qué libros recomendarías?
Voy a recomendar contemporáneos, porque los clásicos, son más accesibles y, en general, los conocemos bien. Vamos primero con los argentinos: Hotaru de Martín Sancia, La comemadre de Roque Larraquy, Bajo este sol tremendo de Carlos Busqued, Mil galletitas de Diego Tomasi y Quema de Ariadna Castellarnau (catalana que vivió en argentina y publicó acá). Internacionales: El loro de Flaubert de Julian Barnes, HHhH de Laurent Binet y La historia del amor de Nicole Krauss.

¿Qué objetivos tenés dentro del ambiente literario?
Mi objetivo principal era bastante endogámico. Escribir cada vez mejor. Con el tiempo me fui dando cuenta de algo que, quizás, para otras personas resulte evidente. Esto es, me puse a reflexionar sobre la diferencia entre escribir y ser escritor. Por eso, además de seguir construyendo mi escritura, querría desarrollar la otra parte de la ecuación. Desarrollar la carrera de escritora. Hacer del escribir mi profesión. No sé cómo es la de la figura del escritor aplicada a mi persona. Hasta que lo descubra me interesa seguir preparándome, leyendo, estudiando, conectándome de manera más integral con la literatura y con los “agentes sociales del campo literario” como diría el Señor Bourdieu.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Estoy escribiendo una novela.  Lo que me está pasando, a diferencia de otras veces, es que -como ya lo dije- estoy tratando de escribir todos los días. Eso no significa que escriba mucho. Sino que todos los días me conecto con la escritura. Quizás, en una jornada sólo logro corregir una palabra y ese fue todo el trabajo. Pero, no siento que fue una jornada improductiva porque, tengo que reconocer que cada palabra de cualquier texto que escriba (sea ficción, una reseña o un artículo) me resulta fundamental. Escribir es también una tarea con propósito. Con un tiempo incierto y casi ilimitado para su realización. La búsqueda de la palabra justa me puede llevar toda la vida.



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domingo, 1 de octubre de 2017

Carolina García Stagno: “Durante mucho tiempo creí que la poesía era un género complicado”




La escritora Carolina García Stagno publicó el libro de poesía Ancla a través de la editorial Peces de Ciudad y estuvo hablando con Entre Vidas acerca de dicha publicación y de sus nuevos proyectos entre los que se destaca una serie de videopoemas. Además, la poeta señaló que uno de sus objetivos es que su poesía llegue a cada vez a más personas y por eso apunta a desarrollar proyectos en las redes sociales.


¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
Creo que no podría hablar de rituales porque escribo cuando me surge, pero las veces que me dispongo a escribir no puede faltar el mate y la música, dos elementos esenciales en mi vida.

¿Con qué frecuencia escribís?
A diario y en donde sea, si tengo mi cuaderno a mano perfecto, sino en una libreta, tickets, servilletas y sobre todo, en los tiempos que corren, el celular es fundamental, principalmente en los insomnios que son muchos.

¿Quién te inculcó tu amor por la poesía?
Mi amor por la poesía es mucho más reciente que mi amor por la narrativa que nació siendo niña. Durante mucho tiempo creí que la poesía era un género complicado, de lenguaje antiguo, distante, ajeno a mis vivencias, hasta que me encontré con tres poetas que me acercaron y desde entonces no pude despegarme, ellos fueron: Mariana Kruk, mi editora, quien me mostró que había poesía en lo cotidiano, al mismo tiempo aparecieron  Mario Benedetti, con su amor y su ternura, y Alejandra Pizarnik, con sus tormentos. Me fascinaron.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en tu libro Ancla?
Quiero destacar que "Ancla" es un libro único e independiente pero a su vez es la continuación de "5 am", mi primer poemario. En él comienzo contando una historia de amor, un poco tormentosa, intensa de mi lado, sobre abandonar los miedos y animarse sabiendo la cuota de dolor que todo eso incluía, por lo tanto la selección de poemas para este segundo libro debía seguir con eso. Fue un proceso arduo de recolección de todos los poemas de ese último año que estaban repartidos entre la computadora y el cuaderno. Soy muy detallista a la hora de seleccionar y ordenar, hasta caprichosa te diría, quiero plasmar todo tal cual sucedió.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre al libro?
El tema "naútico" está presente en mi primer libro, donde aparecen barcos de papel que envían te quieros o intentan dejar atrás el pasado, a través del Río Paraná del que tanto disfruto acá en Rosario. Así que "Ancla" llegó solo, en un momento de mucho buscar y descartar otros títulos. Trata de estar anclada a un amor, a una persona, a una historia. Anclada a sentimientos que parecen no tener fin y se repiten una y otra vez a lo largo del libro. Anclada a los pequeños momentos "felices" con los que me encargaba de justificar la tristeza y el dolor.

¿De qué temas se nutre tu poesía?
Del amor, principalmente, o los amores. Y la enorme cantidad de sentimientos por los que te llevan enamorarse y amar, eso que todos vivimos: alegría, tristeza, bronca, pasión... éxtasis. También lo cotidiano está muy presente, al igual que el Río (Paraná).

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál el que destacan los lectores?
"Desarmemos el mundo" es un poema que me gusta mucho y a los lectores también, fue muy ovacionado el día de la presentación oficial. Hace referencia a esas situaciones que nos atraen a pesar de que se presentan desfavorables desde el comienzo pero  apuesta a disfrutar el momento sin pensar en el después.

¿Cómo surgió la posibilidad de publicar el libro con la editorial Peces de Ciudad?
Con esta editorial ya había publicado mi primer libro por propuesta de Mariana, la encargada de seleccionar el material, quien ya conocía mi poesía. Fue uno de los primeros libros editados. Así que para este segundo solo necesitaba la aprobación editorial del archivo. Es una alegría ser parte de un proyecto como Peces de Ciudad.

¿Qué libros de poesía o autores recomendarías?
A los autores que me acercaron a la poesía les sumaría: Idea Vilariño, Gioconda Belli, Jaime Sabines, Charles Bukowski, y tres autoras de la editorial: Ara Lacore, Pipu Simeoni y Paola Soto.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
No dejar de escribir es mi principal proyecto. Siempre tengo la intención de que mi poesía llegue a cada vez a más personas así que estoy todo el tiempo pensando opciones para eso teniendo como vía las redes sociales. También con Marcos, un amigo que se encargará de filmar y editar, estamos planeando una serie de videopoemas de Ancla. Es un proyecto interesante que ya habíamos implementado con mi primer libro con la diferencia de que ahora tenemos más cancha y más tiempo para planear todo detalladamente.



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lunes, 21 de agosto de 2017

Anahí Flores: “Me gusta mucho producir en serie y así, también, nacieron mis libros anteriores”




La escritora Anahí Flores habló con Entre Vidas de su libro de poemas Ciertas horas de la primavera, publicado por La Carretilla Rojas. En dicho libro, la autora señala que vio cada poema como una instantánea urbana en movimiento y que el nombre del libro tiene que ver con que fueron escritos durante esa época del año. Además, adelantó que está en etapa de revisión y corrección de dos libros que serán publicados el año que viene por Alto Pogo y por Qué diría Víctor Hugo?, dos editoriales de La Coop.



¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
En el momento previo a escribir más que rituales tengo excusas. Hago un mate, luego agarro algo para comer, respondo algún mail para no dejarlo para después. Puedo hacer de todo para retrasar el momento de sentarme y arrancar (releo esto que escribí y noto que abundan los “para”. No es casual, tratándose de excusas).

¿Con qué frecuencia escribís?
Eso depende de a qué llamamos escribir. Todo el tiempo estoy escribiendo, a veces mentalmente. Otras, ni siquiera en la mente, sino en algún lugar más sutil como la intuición. Pero si te referís a poner las manos sobre el teclado o agarrar una birome (yo soy de las que siguen escribiendo en cuadernos), podría decirte que casi todos los días, un poco.

¿Quién te inculcó el amor por la literatura?
No es una persona en particular, si no, ¡qué responsabilidad! A la literatura entré leyendo, y ahí los responsables fueron mis padres. A escribir arranqué después, a los trece años, aunque tengo algún que otro texto anterior.

¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que aparecen en tu libro Ciertas horas de la primavera?
En realidad, no los seleccioné, sino que los escribí en serie. Me gusta mucho producir en serie y así, también, nacieron mis libros anteriores. Es como si escuchara una melodía y quisiera hacer muchas variaciones, hasta agotarla. Cuando la agoto, concluye la serie. En el caso de Ciertas horas de la primavera, veo cada poema como una instantánea urbana en movimiento.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre al libro?
Porque lo escribí en primavera. Porque siento la primavera en esas páginas. Porque cada poema ocurre a una hora diferente del día. Porque los poemas van desde la mañana temprano hasta la noche tarde y luego el libro termina.

¿Cuál es tu poema preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores?
No me sale un poema preferido… Sería como elegir un hijo preferido, ¿no?
Pero no quiero escapar a tu pregunta, a ver… Releo ahora y elijo el de las 6 PM. Sin embargo, no me tomes muy en serio, tal vez si releyera el libro mañana, elegiría otro.
Con respecto a cuál destacan los lectores, por suerte suelen mencionar diferentes poemas y eso me deja más tranquila que si sólo comentaran uno.

¿Cómo surgió la posibilidad de publicar el libro con La Carretilla Rojas?
Le escribí a Mauro Quesada, el editor, porque me había gustado el formato pequeño y artesanal de los libros. En el acto charlamos (todo por mail), leyó algunas propuestas que le envié y eligió Ciertas horas. El resto fluyó perfecto: de la tapa se encargó él (la ilustración es de Diego Berger) y para la contratapa tuve el honor de contar con Jorge Aulicino.

¿Qué libros de los que hayas leído últimamente recomendarías?
Tengo cierta resistencia a recomendar libros, lo que me apasiona a mí puede resultarte indiferente a vos o a quien sea. Te cuento de mis últimas lecturas preferidas: en marzo leí (y releí varias veces) El libro de las pesadillas, de Galway Kinnell. En abril, y gracias a la recomendación de mi amigo Ricardo Bada, devoré Contra el viento del norte, de Daniel Glattauer. Y en junio, me dejé llevar por Stoner, de John Williams, gracias a mi amigo Sebastián Grimberg que, como no quería prestarme su ejemplar, terminó regalándomelo para mi cumpleaños.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
En este momento estoy en plena revisión de Criaturas, que es un libro de cuentos que saldrá este año por Alto Pogo. También estoy terminando de pulir Quizá en otro momento, poemario que editará Qué diría Víctor Hugo? el año que viene. Pero todo eso es revisión. Escribir, estoy escribiendo una serie de poemas que se desató en el mismo momento en que me mudé a Florida, o sea hace unos meses. Por el momento, sigue creciendo.



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jueves, 17 de agosto de 2017

Flavia Kudach: “Soy muy visual, tengo imágenes que se transforman en palabras”



La escritora Flavia Kudach publicó el libro Pedacitos con Chiado Editorial y habló con Entre Vidas acerca del proceso de selección de los relatos que aparecen en su debut como autora. Además, adelantó que está trabajando en un segundo libro y que al mismo tiempo escribe en su blog y sube videos a instagram en los que lee sus nuevos textos.




¿Qué rituales tenés al momento previo a escribir?
La verdad es que no tengo un ritual en particular, puedo hacerlo en cualquier momento en el que se me cruza una palabra, frase o situación que sirve de disparador y largarme a escribir.
En general, si pasa eso, anoto lo que sea que se me ocurrió o una imagen que se me apareció y quizá luego la retomo para continuarla o se transmuta y sale otra cosa. Soy muy visual, tengo imágenes que se transforman en palabras.

¿Con qué frecuencia escribís?
No tengo una frecuencia programada ni me obligo a hacerlo. Tengo días en los que puedo escribir mucho y estar días sin escribir nada. Funciono así, por estímulo natural, sobre todo porque casi todo lo que escribo fluye, no me propongo o me encasillo en que tengo que escribir algo determinado. Y me parece que está buenísimo que así sea. Igual en general escribo tres o cuatro veces a la semana.

¿Quién te inculcó el amor por la literatura?
Bueno… fue una búsqueda. Tengo hermanos mayores y en particular mi hermana más grande leía mucho. Desde chica me llamaron la atención algunos títulos y ciertos escritores. Soy una admiradora de Julio (Cortázar), me conmueve y es algo que me parece increíblemente de lograr en alguien.
Leo de todo, siempre estoy leyendo algo. Pero el interés fue siempre propio y fue in crescendo. El amor es una construcción, así que diría que lo construí con cada libro al que me acerqué. Incluso aquéllos que no me gustaron. Cuando ingresé a la facultad tenía que leer mucho y se me hizo un hábito que luego continuó a cualquier tipo de material escrito que se me presente. Diría que no puedo parar de captar información, lo cual en esta era, podría ser una obsesión, pero lo hago por placer.

¿Cómo fue el proceso de selección de los relatos que aparecen en tu libro Pedacitos?
Fue bastante perceptivo y por otro lado me parecía que era una buena muestra de lo que venía escribiendo en ese momento. Luego lo consulté con Javier, un amigo que vive en Barcelona, que fue quien escribió el prólogo del libro, y pareció estar de acuerdo.
Debo decir que para estas cosas confío bastante en cómo me siento. Fue más una cuestión de sentirme cómoda y representada con esa elección.

¿Por qué decidiste ponerle ese nombre al libro?
El nombre me vino solo porque hay un texto en el libro que se llama así y me parecía que aunaba perfectamente lo que sentía respecto al libro. Al leerlo me daba esa sensación, que eran pedacitos de historias y momentos de mi vida, ya sean reales o ficticios, todos los textos representan un momento en particular para mí.
Con el tiempo, me fue cerrando aún más esa elección. No dudé en eso, es raro lo que me pasó pero fluyó, tenía que ser ése y al día de hoy me parece el mejor que pude haber elegido.

¿Cuál es tu relato preferido del libro y cuál es el que destacan los lectores?
Uff, qué difícil!!! No había pensado nunca eso pero creo que hay varios preferidos. Igualmente van cambiando porque a medida que pasa el tiempo me identifico más con unos que con otros. El tiempo va haciendo que uno tome distancia del relato y pasa a generar algo completamente diferente, es curioso eso.
En cuanto a los lectores hay variedad de gustos, hay quienes son más románticos y se inclinan a los relatos más amorosos y hay quienes se distancian de esos lugares y prefieren más un texto breve sobre algún personaje.

¿Cómo surgió la posibilidad de publicar el libro con Chiado Editorial?
Me contacté con ellos y otra vez esto fue parte de una intuición, es más, fue la única editorial a la que le presenté mis escritos. Aclaro que la editorial es de Portugal pero distribuyen en varios países.
Creo que mi idea en el fondo era poder llegar a varios lugares de Europa, sobre todo a España, en donde tengo muchos amigos y conocidos por haber vivido en Barcelona varios años. Me gustaba la idea de pensar que gente que quiero y con la que compartí momentos importantes de mi vida pudieran acceder al libro.
Por otro lado, había una cuestión de estilo. Tengo un blog que comando hace un año y medio y la mayoría de mis lectores son Europeos entonces, digamos que ahí tenía un dato. Había algo de mi estilo de escritura que sin querer atraía un público de lectores que no eran necesariamente argentinos.

¿Qué libros de los que hayas leído últimamente recomendarías?
Últimamente estoy leyendo muchos libros de amigos que casualmente también escriben y también acercándome a libros que quería leer hace mucho.
De mis últimas lecturas recomiendo “Los detectives salvajes” de Roberto Bolaño, “Imitación de la quietud” de Grau Hertt (Editor de Nulú Bonsai), “Chacharramendi” de Juan Guinot (mi padrino mercedino), “Calletania” de Israel Centeno y “HHhH” de Laurent Binet.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Actualmente sigo escribiendo y manteniendo mi blog (https://misskudach.wordpress.com/).
También voy compartiendo con los lectores en mi página de Facebook eventos en los que participo y voy subiendo fotos también de los nuevos lectores que me llegan
https://www.facebook.com/flaviakudachpedacitos/
También armando un compilado para mi segundo libro que aún no tiene forma ni nombre pero está en mi cabeza listo para salir.
Hay algunos relatos que no sé si estarán en formato novela o cuentos breves. En Instagram voy subiendo videos de algunos textos que voy escribiendo y comparto leyendo.
El proyecto es siempre seguir haciendo y como decía Julio C. “Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma”.

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